miércoles, 15 de diciembre de 2010

La iglesia sobre el agua


Esta magnifica construcción es obra del arquitecto japonés Tadao Ando, construida en 1988 en la región de Hokkaido, Japón. Y es parte de un conjunto de tres edificios religiosos construidos por Ando en la década de los 80's junto con la Iglesia de la Luz y la Capilla en el Monte Rokko.

Tadao Ando es uno de los más grandes arquitectos que ha dado aquel país, nacido en Osaka, en 1941 es un firme creyente de que la arquitectura debe ser un encuentro entre el razonamiento lógico y la creación que nace del uso de los sentidos. Ha sido galardonado con importante premios, como la Medalla Alvar Aalto y el Premio Pritzker, máxima presea a la que un arquitecto puede aspirar, comparable al Nobel.

De formación autodidacta, Ando ha sabido combinar materiales de la arquitectura moderna como el concreto, con la sencillez y sobriedad de la tradición japonesa, sin faltar la integración de sus edificios con el entorno.
La obra que hoy nos ocupa ejemplifica todo lo anterior, logrando una construcción donde la naturaleza juega un papel importante sirviendo como un elemento arquitectónico más, mismo que cambia conforme avanzan las estaciones.

Esta capilla pertenece al hotel Alpha Resort, especializado en organizar "la perfecta luna de miel", este hotel casi nunca se muestra en las fotos, pues representa todo lo contrario a lo que la obra de Ando quiere llegar, así que, lo primero que veremos al llegar a la capilla es una pared en forma de L que debemos rodear, este muro ayuda a establecer una barrera entre lo sagrado y lo mundano y nos ayuda a olvidar en que entorno está ubicada.

Una vez rodeado el muro, a manera de sorpresa, veremos la capilla en todo su esplendor.

Un lago artificial con una cruz en medio nos da la bienvenida para luego subir por una escalera hasta una especie de "plaza de vidrio" rodeada por cuatro cruces que se disponen cardinalmente.
MoMA.org
Otra escalera nos conduce a la nave principal, un espacio cuadrado de 15m. cuyo muro frontal ha sido removido y sustituído por una mampara que sirve de altar mayor, sólo que en vez de albergar imágenes religiosas, nos da una vista espectacular del lago y la cruz de metal en él presentándonos un telón de fondo vivo y siempre cambiante que establece una comunión con su entorno.



Dicha comunión se completa con el pórtico de 15m de largo que se ubica en un costado de la iglesia, sirve para albergar un riel para la mampara frontal que, como ya habrán adivinado, es corrediza, lo que permite el ingreso de la naturaleza al recinto, siempre que el clima de la región —frío la mayoría de la veces— lo permita. El lago es un rectángulo de 90 x 45m que se divide en pequeñas plataformas que, además del deleite visual, también nos ofrece el relajante murmullo del agua que corre.

Una obra maestra de la arquitectura sin duda, muestra perfecta que nuestros espacios y la naturaleza pueden convivir en armonía.
Ĝis revido!